Seguridad en tu vivienda. Ventanas, vidrios, persianas y rejas.

La mayoría de personas nunca pensamos que alguien vaya a entrar jamás en nuestra vivienda a robar y es muy probable que muchos de nosotros no nos lleguemos a ver jamás en esta situación, por desgracia, cada día se cometen miles de hurtos y robos, siendo estos últimos los más preocupantes al ir acompañados de violencia e intimidación. Esta es una situación que todos queremos evitar, no tanto por aquellos objetos que un ladrón se pueda llevar, sino por la seguridad de nuestras familias.

La seguridad de las personas no tiene precio y, por ello, cada día los fabricantes nos ofrecen  más y más soluciones capaces de hacer nuestra vivienda casi impenetrable. En este post vamos a centrarnos en aquellos puntos que son más débiles y resultan más fáciles de forzar, es decir, las ventanas. Las puertas de entrada a las viviendas también se consideran un punto fácil de acceso para los ladrones pero, actualmente, con las puertas acorazadas, fabricadas completamente en acero, es casi más sencillo abrir un agujero en la fachada que conseguir que la puerta ceda, por ello nos vamos a centrar en estudiar la mejor forma para reforzar la seguridad de nuestras ventanas.

Antes de nada, debemos saber que para determinar el nivel de seguridad de un cerramiento se usa la Norma UNE-EN 1627:2011 (Puertas peatonales, ventanas, fachadas ligeras, rejas y persianas. Resistencia a la efracción. Requisitos y clasificación). Esta norma define la resistencia a la efracción, es decir, la capacidad de una medida de seguridad de resistir el forzamiento o ruptura, y lo clasifica en 6 grupos:

  • RC1. Protección básica. Tiempo de resistencia 0 minutos.

El ladrón ocasional intenta entrar utilizando herramientas pequeñas y sencillas y la violencia física como patadas, embestidas con el hombro, elevación, arrancamiento. El ladrón normalmente desconoce el posible botín y el riesgo que está dispuesto a asumir es bajo.

  • RC2. Protección ocasional. Tiempo de resistencia de 3 a 15 minutos.

El ladrón ocasional además intenta entrar utilizando herramientas sencillas como por ejemplo destornilladores, alicates, cuñas y pequeñas sierras manuales para atacar rejas y bisagras visibles. El ladrón normalmente desconoce el posible botín y el riesgo que está dispuesto a asumir es bajo.

  • RC3. Protección media. Tiempo de resistencia de 5 a 20 minutos.

El ladrón trata de entrar utilizando una barra de uña, un destornillador adicional y herramientas manuales como un pequeño martillo, punzones y un taladro mecánico. El ladrón normalmente desconoce el posible botín y el riesgo que está dispuesto a asumir es medio.

  • RC4. Protección alta. Tiempo de resistencia de 10 a 30 minutos.

El ladrón con práctica usa además un martillo pesado, hacha, cinceles y un taladro motorizado que funciona con batería.  El ladrón espera un botín razonable, no está tan preocupado por el nivel de ruido y el riesgo que está dispuesto a asumir es mayor.

  • RC5. Protección alta. Tiempo de resistencia de 15 a 40 minutos.

El ladrón experimentado usa además herramientas eléctricas como taladros, sierras de espadín y una amoladora de angular con un disco de 125 mm de diámetro máximo.  El ladrón espera un botín razonable, actúa de forma resolutiva en su esfuerzo por entrar y está bien organizado. Le preocupa poco el  nivel de ruido y el riesgo que está dispuesto a asumir es alto.

  • RC6. Protección muy alta. Tiempo de resistencia de 20 a 50 minutos.

El ladrón experimentado usa además una piqueta, potentes herramientas eléctricas como taladros y sierras de espadín, y una amoladora de angular con un disco de 230 mm de diámetro máximo.  El ladrón espera un buen botín, actúa de forma resolutiva en su esfuerzo por entrar y está bien organizado. No le preocupa el nivel de ruido y el riesgo que está dispuesto a asumir es alto.

Como podemos observar, la normativa no contempla ningún nivel de seguridad que sea capaz de parar cualquier tipo de ataque, incluso los mejores sistemas antirrobo pueden sobrepasarse con el tiempo y las herramientas adecuadas. Es por esta razón que las alarmas son tan importantes, debemos mantener ocupado al ladrón la mayor cantidad de tiempo posible para que salte la alarma y llegue la policía.

Normalmente, en una vivienda se opta por resistencias de nivel 1, 2 o 3 que están destinadas a parar al ladrón ocasional u oportunista. Cuanto mayor es la resistencia mayor es la posibilidad de disuadir a este tipo de ladrones y evitar el asalto antes incluso de que ocurra. En cambio, las resistencias 4, 5 y 6 se utilizan en locales con objetos de gran valor o en viviendas de personas que pueden ser objeto de ataques, como por ejemplo un político. Estas resistencias tienen por objetivo detener a ladrones más experimentados, los cuales suelen contar con herramientas profesionales y un objetivo claro.

Sabiendo todo esto, ¿qué opciones tenemos para aumentar la seguridad de nuestras ventanas? Si tenemos una vivienda unifamiliar, un ático, un bajo o un piso con ventanas hacia una terraza, es muy probable que nos interese colocar una o varias de las siguientes opciones en las ventanas de nuestra casa.

 

CIERRES Y BLOQUEOS

Cerrojos para ventanas, bloqueos para persianas, manillas con llave, sistema de alarma con activación por apertura… todas estas soluciones son muy económicas y fáciles de instalar, pero más que disuadir o impedir la entrada de un ladrón, estos sistemas se suelen instalar para impedir que los niños más pequeños abran las ventanas con facilidad y así evitar posibles accidentes.

Nivel de seguridad RC1 o RC2. Difícilmente evitarán un robo pero nos ofrecen cierta seguridad emocional, es decir, tenemos una mayor sensación de seguridad por el simple hecho de tenerlos instalados.

 

REJAS DE SEGURIDAD

Este es el sistema que vemos más habitualmente en viviendas unifamiliares y en los bajos dentro de las ciudades. Es una opción económica y eficaz, esto último se debe a que las rejas son un elemento que se puede observar desde lejos y que, por lo tanto, tiene un efecto disuasorio muy grande. Otros sistemas de seguridad no son tan fácilmente observables y el ladrón puede pensar que la vivienda no cuenta con ningún tipo de seguridad, esto es algo que evitamos con las rejas.

Adicionalmente, las rejas pueden tener todo tipo de diseños por lo que mucha gente las utiliza como elementos decorativos de la fachada. Suelen estar fabricadas en hierro o aluminio y es recomendable que sean macizas, ya que son mucho más resistentes. A la hora de elegir una reja para nuestra ventana podremos optar por colocar uno de los siguientes tipos:

  • Rejas extensibles o plegables – Son bastante económicas y muy fáciles de instalar. Una vez cerradas son bastante robustas, pero las cerraduras o candados que se usan para bloquearlas son un punto débil.

  • Rejas fijas – Son más caras que las extensibles pero también son más seguras. No tienen ningún punto de apertura por lo que al ladrón no le queda otra opción que cortar los barrotes que componen la reja, una tarea en la que se pierde mucho tiempo.

Nivel de seguridad RC3 y RC4. Son una opción bastante aceptable si el presupuesto es limitado. Las rejas son un sistema disuasorio para ladrones poco experimentados y, en caso de que intenten forzarla, tendrán que hacer ruido y gastar tiempo.

 

VIDRIOS DE SEGURIDAD

A priori los vidrios son el punto más débil de la ventana y, en general, de toda la envolvente de una vivienda. Por suerte, existen los vidrios laminados que al introducir una lámina plástica adherida al vidrio nos ofrece una resistencia muy superior contra los golpes. Es recomendable que estas láminas vayan colocadas hacia la cara interior ya que si fueran al exterior el ladrón podría llegar a quitarla y luego romper el cristal fácilmente.

La introducción y de una simple lámina aumenta considerablemente la seguridad del vidrio sin apenas encarecerlo. Un solo vidrio laminar puede aguantar hasta 30 golpes dados con una maza sin llegar a romperse, lo cual añade un gran nivel de seguridad a nuestras ventanas. Si queremos aún así aumentar considerablemente la resistencia de nuestro vidrio podemos optar por colocar vidrios de seguridad dobles, dos vidrios separados por una cámara de aire. Cada uno de estos vidrios pueden estar compuestos por una sola luna (monocapas o básicos), dos lunas (fuertes), tres lunas (antirrobo) o cuatro lunas (anti-balas). Es muy importante saber elegir el número de lunas, el grosor de cada una de ellas, la composición del conjunto y los tipos de láminas, para lo cual debemos dejarnos aconsejar por los profesionales.

Si estamos colocando unas ventanas nuevas en nuestra vivienda con el objetivo de mejorar la eficiencia energética de nuestra vivienda es muy probable que optemos por colocar vidrios dobles o incluso triples con láminas de baja emisividad y control solar, por lo que ya contaremos con unos buenos vidrios de seguridad.

Nivel de seguridad entre RC1 y RC6. En este caso tenemos todo el abanico de resistencia a la efracción a nuestra disposición, desde un simple vidrio laminar hasta un vidrio de seguridad capaz de soportar una explosión, pero hay que tener en cuenta que el coste de los vidrios triples y superiores es muy elevado.

 

PERSIANAS DE SEGURIDAD AUTOBLOCANTES

Este tipo de persianas son una de las mejores soluciones para mejorar la seguridad de tu hogar. Las persianas de seguridad están diseñadas con materiales muy resistentes que les permiten aguantar multitud de golpes y posibles forcejeos. Además cuando se combinan con el sistema autoblocante nos permite evitar la instalación de llaves o cerraduras adicionales. Este sistema dificulta enormemente la apertura de la persiana, ya que gracias a la interacción entre las lamas principales y las intermedias se crea un bloqueo que impide mover la persiana en absoluto.

Las persianas de seguridad deben ir motorizadas para que puedan cumplir correctamente su función, esto además permite conectarlas a un sistema domótico y a la alarma de la vivienda. La combinación de una persiana de seguridad autoblocante con un sistema de detección anticipada del robo conectado a nuestra alarma mejora exponencialmente la seguridad de nuestra vivienda.

Fuente:Persianas Vilanova. Persiana térmica arriba, persiana de seguridad abajo.

Nivel de seguridad RC4 y RC5. Estas persianas nos aportan una tranquilidad enorme en el hogar al imposibilitar la entrada a los ladrones menos experimentados y complicarles bastante el acceso a los más profesionales. Como desventaja debemos tener en cuenta que este sistema de seguridad no servirá de nada si al marcharnos de casa se nos olvida bajar todas las persianas de la vivienda.

 

CONCLUSIÓN

No hay ningún sistema capaz de evitar al 100% la entrada de un posible ladrón, pero la inclusión de estas medidas de seguridad en nuestra vivienda van a tener un gran efecto disuasorio, lo que combinado con una buena alarma, nos permitirá despreocuparnos por completo.