¿Por qué es tan importante la construcción eficiente y ecológica? ¿Qué es un edificio nZEB?

En los tiempos en los que vivimos es raro encontrarse a alguien que no sea consciente del daño que se ha causado y se sigue causando al medio ambiente. El cambio climático y la escasez de ciertos recursos han estado en boca de todos en los últimos años. Lo que mucha gente desconoce es que una grandísima parte de ese daño que hacemos al planeta lo causan los edificios en los que vivimos. Un ejemplo es la ciudad de Nueva York donde el 79% de los gases contaminantes emitidos a la atmósfera provienen de los edificios, dejando únicamente un 21% a los vehículos.

¿QUÉ MEDIDAS SE HAN TOMADO?

Con el objetivo de alcanzar una sociedad más eficiente en el uso y la gestión sostenible de los recursos y ecosistemas naturales, el 25 de octubre de 2012 el Parlamento Europeo sacó la Directiva 2012/27/UE, relativa a la eficiencia energética, que exige a todos los Estados miembros de la Unión Europea la presentación de un plan de acción para reducir drásticamente el consumo energético de cada país. En España contamos a día de hoy con el Plan Nacional de Acción de Eficiencia Energética 2017-2020.

¿NO ES SUFICIENTE CON LAS RESTRICCIONES DE TRÁFICO?

Varias ciudades de todo el mundo han comenzado a tomar medidas en los últimos años para reducir sus niveles de contaminación y para ser más sostenibles. La mayoría de estas medidas van ligadas a los coches y al tráfico, con prohibiciones de circulación y de aparcamiento o con incentivos para la compra de vehículos híbridos y eléctricos. Por desgracia, estas medidas no son suficiente ya que los altísimos niveles de contaminación son provocados en gran medida por sus edificios, llegando a ser los causantes de un tercio de las emisiones contaminantes en ciertas ciudades.

Los edificios no solo son muy contaminantes sino que además consumen una grandísima cantidad de recursos energéticos. En España casi el 20% de la energía consumida se debe exclusivamente a las viviendas. El problema que existe en España y en otro muchos países es que los edificios que componen las ciudades más grandes ya tienen mucha antigüedad. De los 25 millones de viviendas de nuestro país, más de la mitad tienen más de 40 años y, por lo tanto, se construyeron sin ninguna normativa sobre condiciones térmicas o eficiencia energética. Hasta 1979 no apareció la primera normativa básica de la edificación en España. Además, ahora con la incorporación de los certificados de eficiencia energética sabemos que más del 80% de los edificios españoles están entre la “E” y la “G”, es decir, contaminan y gastan mucho.

¿QUÉ DEBEMOS HACER CON LOS EDIFICIOS?

Una de las pautas marcadas por la Unión Europea en materia de eficiencia energética, obliga a que todos los edificios nuevos sean de consumo energético casi nulo o nZEB (nearly Zero Energy Buildings) a partir del 31 de diciembre de 2020. En el caso de edificios nuevos que vayan a estar ocupados y sean de titularidad pública, la fecha será el 31 de diciembre de 2018.

Esta medida va a cambiar la forma en la que construimos en España y en el resto de Europa, ya no bastará con colocar cualquier material aislante en fachada o poner el sistema de climatización que nos venga en gana.

PERO, ¿QUÉ ES UN EDIFICIO DE CONSUMO CASI NULO?

Encontrar la definición de este tipo de edificación no es tarea sencilla. Primero debemos buscar el “Real Decreto 564/2017, de 2 de junio, por el que se aprueba el procedimiento básico para la certificación de la eficiencia energética de los edificios”. Este decreto nos da una definición que nos deriva al “Real Decreto 56/2016, de 12 de febrero, relativa a la eficiencia energética” que nos dará una nueva definición que de nuevo nos deriva a otra normativa, en este caso, europea, la directiva 2010/31/UE. Esta directiva europea, por fin, nos da una definición:

“Edificio con un nivel de eficiencia energética muy alto, que se determinará de conformidad con el anexo I. La cantidad casi nula o muy baja de energía requerida debería estar cubierta, en muy amplia medida, por energía procedente de fuentes renovables, incluida energía procedente de fuentes renovables producida in situ o en el entorno”

De nuevo la definición nos deriva a otro sitio (anexo I), por suerte este está dentro de la misma directiva y dice lo siguiente:

“La metodología deberá establecerse teniendo en cuenta al menos los aspectos siguientes:

  1. Las siguientes características térmicas reales del edificio, incluidas sus divisiones internas:
    • Capacidad térmica
    • Aislamiento
    • Calefacción pasiva
    • Elementos de refrigeración
    • Puentes térmicos
  2. Instalación de calefacción y de agua caliente, y sus características de aislamiento.
  3. Instalaciones de aire acondicionado.
  4. Ventilación natural y mecánica, lo que podrá incluir la estanqueidad del aire.
  5. Instalación de iluminación incorporada (especialmente en la parte no residencial).
  6. Diseño, emplazamiento y orientación del edificio, incluidas las condiciones climáticas exteriores.
  7. Instalaciones solares pasivas y protección solar.
  8. Condiciones ambientales interiores, incluidas las condiciones ambientales interiores proyectadas.
  9. Cargas internas.

En el cálculo se tendrá en cuenta la incidencia positiva de los siguientes aspectos, cuando resulten pertinentes:

  1. Condiciones locales de exposición al sol, sistemas solares activos u otros sistemas de calefacción o producción de electricidad basados en energía procedente de fuentes renovables.
  2. Electricidad producida por cogeneración.
  3. Sistemas urbanos o centrales de calefacción y refrigeración.
  4. Iluminación natural."

En resumen, los edificios de consumo casi nulo o nZEB deben ser edificios donde el consumo energético se haya visto drásticamente reducido gracias al estudio exhaustivo de los condicionantes del edificio, teniéndose muy en cuenta los sistemas pasivos, como el aprovechamiento solar, y con la obligatoria inclusión de fuentes de energías renovables en el propio edificio o en su entorno cercano.

Y, ¿QUÉ HACEMOS CON LOS EDIFICIOS EXISTENTES?

Según un estudio presentado por el Centro Nacional de Energías Renovables (CENER), tendríamos que rehabilitar energéticamente 300.000 viviendas cada año para cumplir sobradamente los objetivos fijados en la Unión Europea para el 2050.

Gráficas de PAREER-CRECE - Programas de ayudas para la rehabilitación energética de edificios existentes.

La mayoría de los edificios actuales están perdiendo energía por todos lados. Algo tan sencillo como cambiar las ventanas de nuestra vivienda o añadir un buen aislante en la fachada y en la cubierta puede reducir el consumo energético en un 65%. No debemos olvidar que un solo grado de temperatura en el termostato de nuestra vivienda supone un encarecimiento de un 7% en la factura mensual. En aquellos edificios que cuentan con una calificación energética “F” o “G” (recordemos que esto supone el 80% de los edificios de España), la inclusión de aislamiento en la envolvente puede llegar a ahorrar hasta un 75% en la factura energética.

CONCLUSIÓN

Si un edificio no tiene pérdidas energéticas (está perfectamente aislado) no necesita sistema alguno de climatización o calefacción. El problema es que la gran mayoría de la gente, incluidos profesionales de la construcción, no son conscientes de ello y siguen construyendo igual que hace 20 años. Actualmente, una comunidad de propietarios o un cliente particular que lleva a cabo una reforma prefiere gastarse el dinero en unos acabados bonitos en lugar de apostar por la eficiencia y el respeto al medio ambiente.

El consumo de energías renovables debería dispararse durante los próximos años si queremos que España sea un país eficiente

Los arquitectos y demás técnicos de la construcción debemos ser los primeros en concienciarnos con este tema, por ello, en Arrevol, hemos apostado desde el primer momento por una arquitectura inteligente, ecológica y eficiente, buscando la forma de mejorar la eficiencia energética de una vivienda incluso en las reformas más sencillas.