Los mejores sistemas para aislar tu vivienda sin obra

Insuflado de aislamiento térmico en cámara. Fuente: Cotermi

La única razón por la que tenemos que usar sistemas de climatización casi a diario en nuestros hogares es porque nuestras casas hacen un intercambio de temperatura constante con el exterior. Si vives en una vivienda unifamiliar, eso significa que tu casa pierde o gana temperatura por las fachadas, las ventanas, la cubierta y por el solado en contacto con el terreno. Si, en cambio, vives en un piso, solo debes preocuparte por las fachadas y las ventanas ya que la vivienda de encima y la de debajo también debería estar climatizadas (en el caso de los áticos también hay que tener en cuenta la cubierta). En este post nos vamos a centrar en cómo mejorar el aislamiento de nuestras fachadas sin realizar apenas obra.

La mejora de nuestras fachadas gracias a la introducción de aislamiento térmico es la forma más sencilla y económica de minimizar las pérdidas en invierno y las ganancias en verano, lo que supone una menor demanda energética, logrando así un ahorro económico, un mayor confort y una considerable reducción de emisiones de CO2.

Antes de meternos de lleno a hablar de estos sistemas para mejorar el aislamiento de una vivienda, es necesario saber si la fachada ya tiene aislamiento o no. La única forma de saber esto con total certeza es haciendo una cala o pequeño orificio que permite ver con claridad la composición de la fachada. Por regla general, en la mayoría de casos en España, si la vivienda es posterior al año 2006, estás de suerte, ya que con la entrada del CTE (Código Técnico de la Edificación) en ese año, la colocación de aislamiento en todo tipo de edificaciones pasó a ser de obligado cumplimiento, además de otras muchas medidas de ahorro energético. Si, en cambio y como en la mayoría de casos de España, vives en una casa construida antes del año 2006 es probable que las fachadas no cuenten con el suficiente aislamiento. Cuanto más retrocedemos en el tiempo menor es la probabilidad de encontramos aislamiento en la vivienda y, en concreto, las viviendas construidas en España antes de 1980 carecen con casi total seguridad de aislamiento térmico.

Comparación a través de una termografía de dos edificios, uno con rehabilitación energética con introducción de lana de roca (derecha) y otro sin rehabilitar (izquierda). Se observa como el edificio de más al fondo o izquierda pierde mucho calor a través de la fachada. Fuente: Sergio Melgosa, termógrafo

La normativa se vuelve mucho más exigente con el paso de los años. Un ejemplo de esto fue la revisión del Documento Básico sobre ahorro de energía (DB-HE) en el año 2013, que supuso la introducción de tres nuevos documentos de enorme transcendencia en el desarrollo de edificaciones eficientes. Uno de estos documentos nos ayuda a evitar puentes térmicos (hablamos de ese tema en este post), otro se centra en la comprobación de condensaciones (también hablamos de ese tema y otras humedades en este otro post) y, por último, en el DA DB-HE /1 el Código Técnico nos da unas pautas para calcular las envolventes de un edificio y nos marca unos límites que debemos cumplir, tema del que vamos a hablar aquí.

Hace ya casi un año hablamos en este otro post acerca de 5 sistemas para mejorar el aislamiento térmico de una vivienda, el artículo tuvo mucho éxito pero con el tiempo hemos visto que la mayoría de la gente quiere mejorar la eficiencia de su casa sin meterse en reformas ni grandes obras.

Imagen de un insuflado de lana de roca visto desde el interior de la cámara.

En este post vamos a analizar aquellos sistemas que introducen aislamiento en nuestra vivienda sin obligarnos a meternos de lleno en una obra: los insuflados y los trasdosados.

Estos dos sistemas requieren una menor intervención en una casa ya construida y además se pueden hacer en casi todos los casos. Son además mucho menos costosos que otros procesos para introducir aislamiento térmico como, por ejemplo, colocar un SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior) o demoler la cara interior de la fachada para rehacerla con aislamiento. El insuflado o inyección de aislamiento se puede hacer en tan solo 24 horas y los trasdosados, dependiendo de la cantidad de fachada que haya, pueden realizarse dentro de una misma semana. Lo que sí que no debemos olvidar es que una vez terminados los trabajos será necesario pintar todas las paredes afectadas y, en el caso de haber optado por los trasdosados, también habrá que reponer algunas partes de rodapié.

Para poder comparar el efecto que pueden llegar a tener estas soluciones en una casa necesitamos conocer los siguientes valores:

  • Conductividad térmica (λ) – Mide la capacidad de conducción de calor en un material, es decir, como de fácil es que el calor pase a través de ellos. Cuanto menor es el valor más difícil es que pase el calor.

  • Resistencia térmica (R) – Mide la capacidad de oponerse a un flujo de calor en un material. A mayor valor, mayor oposición.

  • Transmitancia térmica (U) – Mide la cantidad de calor que atraviesa un elemento en una unidad de tiempo y superficie, es decir, cuanto calor se pierde o gana a través de un elemento.

Comparativa de conductividades térmicas en diversos materiales. Fuente: Pladur.es

En esta web del CTE (enlace) podemos ver las conductividades térmicas de multitud de materiales de forma generalizada, sin marcas ni fabricantes.

El dato de la transmitancia térmica es el que nos va a permitir conocer como de aislante es una fachada. Para obtenerlo necesitamos conocer la resistencia térmica de cada material que compone la fachada (obtenida a través de su espesor y su conductividad), la resistencia térmica superficial exterior e interior y la resistencia térmica de la cámara de aire (si la hay). La conductividad térmica de los materiales nos la tiene que ofrecer siempre el fabricante, mientras que el resto de datos nos los da el CTE dependiendo de la zona geográfica en la que nos encontremos.  

Resistencias térmicas superficiales. Fuente: CTE

Resistencias térmicas de cámaras. Fuente: CTE

Todos los ejemplos que vamos a ver a continuación se han calculado considerando que las fachadas se sitúan en Madrid (zona D3 según el CTE).

Para poder comparar correctamente vamos a tomar de partida una fachada sin aislamiento térmico pero con una cámara de aire interior, que es una de las composiciones de fachada más tradicionales y más habituales en España.

 

INSUFLADO O INYECTADO

El insuflado o inyectado de aislamiento térmico consiste en la introducción de aislamiento a presión en la cámara interior de un cerramiento. Es la solución más sencilla para aislar una vivienda antigua, tan solo requiere unas pequeñas perforaciones en los muros para poder llevarse a cabo. Este sistema se utiliza a menudo en la rehabilitación energética de edificios debido a lo rápido, económico y poco invasivo que resulta. 

Para llevar a cabo el insuflado de aislamiento térmico en una vivienda, primero se deben realizar unos orificios por los que se practicará una endoscopia para observar el estado del interior de la cámara. Según el estado y el espesor de la misma se optará por insuflar un material u otro. Los materiales que más comúnmente se inyectan en las fachadas son la lana de roca, la lana mineral, la celulosa y las perlas de grafito. Este proceso se puede realizar en menos de 24 horas y la inyección del aislante puede realizarse tanto desde el exterior como desde el interior. Si se hace desde el interior luego habrá que tapar esos agujeros y pintar, en cambio, si se hace desde el exterior nos ahorramos cualquier tipo de obra en el interior de la vivienda pero es muy probable que se necesite un andamio, lo cual subirá el precio del insuflado.

Aunque el insuflado suene muy bien de primeras y los datos de transmitancia abalen la mejora en el aislamiento que pueden llegar a lograr, hay que tener en cuenta que esta solución nunca se debe usar en viviendas de consumo casi nulo, ya que el insuflado no elimina los puentes térmicos que pudiéramos tener en nuestra casa. Además, otra desventaja es que no se puede llegar a garantizar que el material aislante haya llegado a llenar las cámaras de la fachada al 100%, un pequeño obstáculo puede dificultar que el aislante se reparta correctamente. Si se realiza este tipo de solución en una vivienda es recomendable realizar una termografía antes y después de insuflar el aislamiento térmico, para asegurarse de que ha llegado a todas partes.

Precio: Entre 150 y 200 €/m3, es decir, que si nuestra cámara de aire tiene 5 cm de espesor el coste sería de entre 7,50 y 10 €/m2. La variación en el precio se debe principalmente al tipo de material aislante que elijamos.

 

TRASDOSADO AUTOPORTANTES

Los trasdosados autoportantes consisten en levantar un “tabique” aislado delante de nuestra fachada, es una solución que se puede ejecutar en muy poco tiempo y en la que además nos podemos asegurar de que el aislante llega a todas partes. Aunque si nos decidimos a realizar un trasdosado en nuestra casa en lugar de insuflar, debemos tener en cuenta que esta solución nos quitará algo de espacio. Si el trasdosado es de pladur (fabricante español de placas de cartón-yeso), tenemos 26 mm de espacio que nos quitarán las dos planchas de pladur y, por otro lado, tenemos tres opciones para el ancho de la estructura formada por montantes donde irá el aislante, 46 mm, 70 mm y 90 mm. Es decir, lo mínimo que nos puede llegar a quitar un trasdosado son 72 mm. Para ganar algo de espacio, es recomendable picar la capa de yeso de nuestras paredes ya que ganaremos entre 1 y 3 centímetros, habitualmente.

Cuanto más ancho sea el perfil de la estructura para el trasdosado más material aislante podremos meter pero más espacio perderemos dentro de la casa. En cada caso, se debe valorar independientemente que solución es la que más merece la pena tomar.

La ventaja de trasdosar nuestras fachadas, además de la clara mejoría en el aislamiento, es que obtendremos unas paredes nuevas, perfectamente lisas y rectas, algo que rara vez se da en edificaciones antiguas. Además, podemos poner placas de pladur espacial en lugar de las tradicionales para mejorar aún más la fachada. Por ejemplo, podemos colocar pladur fonic para mejorar el aislamiento acústico de nuestra vivienda.

Precio: Entre 25 y 30 €/m2 colocando lana de roca como aislante y pladur estándar para el acabado. Si se colocan aislantes con mayor densidad o placas de pladur con alguna propiedad especial, como los acústicos o los ignífugos, el precio puede llegar a duplicarse.

 

TRASDOSADOS DIRECTOS

De forma similar a los trasdosados autoportantes, existe la opción de realizar un trasdosado directo, es decir, colocar el revestimiento interior directamente pegado sobre la fachada, sin ninguna estructura de por medio. Si optamos por esta opción deberemos buscar un revestimiento que sea aislante de por sí, el pladur no nos sirve como vemos a continuación:

Pero aunque el pladur no nos sirva, si podemos optar por otros materiales como, por ejemplo, el corcho, un producto 100% natural que ofrece un sobresaliente aislamiento térmico y acústico. Como desventaja, este tipo de corcho en acabados siempre debe ir tratado o recubierto por seguridad ante incendios. Este tipo de revestimiento/aislamiento lo encontramos fácilmente desde 20 mm de espesor hasta los 120 mm. Contando con 10 mm de enlucido de yeso, podríamos tener un trasdosado directo de tan solo 3 centímetros. 

El trasdosado de corcho de 20 mm de espesor se queda algo corto y no llega a cumplir con la transmitancia límite que marca el CTE (como veremos al final de este post). En cambio, colocando uno de 60 mm de espesor obtenemos una mejora muy significativa. Al final, si contemplamos los 10-20 mm de enlucido de yeso y los 60 mm de corcho acabamos con un trasdosado muy similar tanto en espesor como en transmitancia térmica, al trasdosado autoportante de pladur de 76 mm.

Precios: Entre 20 y 40 €/m2 dependiendo del espesor que se decida colocar de paneles de corcho.

 

RESUMEN Y CONCLUSIONES

Una vez hemos visto todas estas soluciones para aislar las fachadas de nuestra vivienda y hemos obtenido las transmitancias térmicas de cada una, podemos compararlas con los valores máximos que nos dan el CTE (de obligado cumplimiento en cualquier construcción o reforma realizada en España) y el estándar Passivhaus (para lograr niveles de eficiencia energética muy elevados y casas de consumo casi nulo).

Transmitancias límites marcadas por el CTE para la zona climática D3 que incluye Madrid.

Transmitancias recomendadas por el CTE para lograr viviendas de alta eficiencia energética.

  • Transmitancia térmica límite marcada por el CTE en Madrid – 0,66 W/m2·K

  • Transmitancia térmica límite del estándar Passivhaus en España – 0,30 W/m2·K

  • Transmitancia térmica recomendada por el CTE en Madrid – 0,27 W/m2·K 

En conclusión, y como vemos en el cuadro resumen, sin mucha obra ni mucha inversión podemos mejorar sustancialmente el aislamiento de nuestra fachada e incluso cumplir con las actuales especificaciones del CTE, pero si queremos lograr una vivienda de alta eficiencia energética y de consumo casi nulo, no será suficiente con introducir estos sistemas.