5 sistemas renovables para ahorrar energía en tu vivienda

En anteriores post hemos tratado la eficiencia energética desde un punto de vista pasivo, es decir, recurriendo a estrategias de diseño arquitectónico para conseguir reducir el consumo energético de nuestra vivienda. Estas medidas pasivas se pueden resumir en: una correcta orientación de nuestra vivienda, un correcto aislamiento térmico, instalación y configuración adecuada de las ventanas, protección de la radiación solar mediante pérgolas, toldos, etc. incluso el color de acabado exterior de nuestra vivienda puede influir en su consumo energético.

Sin embargo, cuando queremos conseguir una vivienda de consumo energético casi nulo, las medidas pasivas no son suficientes y debemos recurrir a instalaciones activas que tengan una eficiencia energética muy elevada o que generen energía 100% renovable. Siendo el gasto en climatización el gasto energético más elevado en una vivienda, contar con sistemas de climatización eficientes es fundamental en una vivienda de bajo consumo energético. Y para apoyar a estos sistemas podemos recurrir a otro tipo de instalaciones que nos ayudarán a reducir al mínimo el consumo energético, con el consiguiente ahorro en nuestras facturas.

En este post recopilamos 5 buenas opciones para reducir el consumo energético de nuestra vivienda. Muchas de ellas son fácilmente aplicables a una vivienda unifamiliar o un proyecto de obra nueva y, con el correcto asesoramiento, se podrían llegar a instalar incluso en viviendas ya terminadas:

1. Energía minieólica

Llamamos energía minieólica a aquella que utiliza aerogeneradores de pequeño tamaño y con una potencia inferior a los 100kW (la potencia media de una vivienda en España ronda los 4,5 kW). En el pasado, este tipo de generadores eólicos se han utilizado mucho para suministrar energía a viviendas aisladas donde no llegaba la red eléctrica.

Una pequeña turbina eólica genera energía suficiente para alimentar a una vivienda de bajo consumo. Aunque ciertamente depende del viento que haga, los sistemas actuales están muy optimizados, son ligeros, silenciosos y eficientes. Los sistemas más compactos generan hasta 5kW y solo necesitan una velocidad de viento de 2 m/s para empezar a generar energía, que es más o menos la velocidad de una persona cuando va andando rápido. 

Existen dos tipos de turbinas, las de eje vertical, menos eficientes pero más silenciosas y con buena tolerancia a los cambios de dirección de viento, y las de eje horizontal, más eficientes pero con menor tolerancia a los cambios de dirección de viento y un peor comportamiento con vientos racheados.

Si estamos interesados en este tipo de instalación, antes de nada debemos comprobar la velocidad media del viento en nuestra zona (se recomienda que sea superior a 4m/s) para ver si el coste de instalación compensa la energía de generación estimada. También debemos tener en cuenta que será necesaria la instalación del aerogenerador en un espacio despejado y libre de obstáculos que puedan bloquear las corrientes de viento. En este mapa del IDAE podemos obtener datos de la energía eólica disponible según la zona de España donde vivamos.

 2. Energía fotovoltaica

La energía fotovoltaica es posiblemente la otra gran conocida de las energías renovables. Tenemos la suerte de vivir en un país con una media de horas de radiación solar muy alta y qué mejor que aprovechar toda esta energía para abastecer con energía limpia a nuestras viviendas y ahorrar en la factura energética.

Existen varios tipos de panel fotovoltaico:

  • Los monocristalinos tienen un coste mayor pero ofrecen un mejor rendimiento.
  • Los policristalinos son los más usados ya que son más baratos que los monocristalinos y su rendimiento es solo un poco menor.
  • Los paneles de capa fina se caracterizan por ser flexibles, por lo que son ideales para aprovechar cualquier superficie. A cambio tienen un menor rendimiento por lo que necesitaremos ocupar una mayor superficie.

Podemos recurrir a diferentes aplicaciones que nos permiten conocer el potencial de la energía fotovoltaica en nuestra zona, como este mapa interactivo de la web ClickRenovables, o este otro que da información para toda la UE, por su parte Google sigue desarrollando su proyecto Sunroof que cada vez incorpora más territorios. Aunque depende del tipo de panel fotovoltaico, tipo de vivienda y de la zona, en buena parte de España, con la instalación de 9 o 10 paneles de 180W es más que suficiente para hacer frente al consumo eléctrico de la vivienda.

3. Energía geotérmica

Las instalaciones de energía geotérmica son aquellas que aprovechan la energía contenida en la corteza terrestre en forma de temperatura. Esto es, aprovechan la temperatura del subsuelo para disminuir la energía necesaria para climatizar o generar agua caliente en nuestra vivienda.

Según la profundidad a la que realicemos la instalación podemos obtener un mayor o menor rendimiento. En general, en cualquier punto de la corteza terrestre, entre los 10 y los 20 m de profundidad, el subsuelo mantiene la misma temperatura durante todo el año. Eso hace que este sistema sea útil tanto para calefacción como para refrigeración.

Por supuesto, la instalación se encarece considerablemente cuanto mayor es la profundidad, de ahí que para viviendas y uso a nivel particular se recurra a instalaciones de escasa profundidad. Con que consigamos una temperatura extraída del subsuelo de 15 grados ya supone un gran ahorro (tanto para calefactar como para refrigerar), con profundidades mayores podríamos llegar a los 50 grados (a las instalaciones dentro de este rango de temperaturas se las conoce como geotermia de baja entalpía). Esta temperatura extraída de la Tierra no será suficiente para generar energía eléctrica pero, combinada con una bomba de calor de alta eficiencia (y una buena estrategia de arquitectura pasiva), se traducirá en un gran ahorro energético.

Para realizar instalaciones de energía geotérmica, lo mejor es que se tengan en cuenta desde la fase de redacción de proyecto por parte del arquitecto y que después se optimicen con un instalador especializado. Su realización en edificaciones ya construidas es más compleja y costosa.

Energía termosolar

En ocasiones se confunde la energía termosolar (o energía solar térmica) con la energía fotovoltáica, pero realmente solo se parecen en que recurren a la radiación solar para su funcionamiento y que se suelen instalar en las cubiertas y tejados.

Este tipo de instalación consiste en placas planas (de aspecto similar a las fotovoltaicas), situadas en cubierta, por las que circula un líquido (en ocasiones directamente el agua de consumo). Al estar expuestas a la radiación solar, el líquido se calienta y, una vez calentado, se utiliza esta temperatura para conseguir ACS y calefacción. El intercambio o aporte de temperatura se produce en un depósito acumulador, que puede estar en el interior de nuestra vivienda o en la misma cubierta, unido a la propia placa termosolar (esta última opción es más económica pero menos eficiente y menos estética).

Dentro de lo que es la energía termosolar doméstica, no existen por ahora sistemas que generen electricidad, son muy eficientes pero solo son capaces de generar agua caliente, por lo que no sirven para ayudar a los sistemas de refrigeración.

Energía por biomasa

La generación de energía por biomasa es otro sistema renovable cada vez más utilizado, al menos en su versión de caldera de pellets. Se considera biomasa a la materia orgánica originada en un proceso biológico utilizable como fuente de energía (esto incluye desde los pellets, hasta algunos fangos generados por la industria papelera, pasando por los restos sólidos urbanos).

La biomasa de pellets se considera un combustible renovable porque el CO2 que se libera a la atmósfera después del proceso de combustión es el mismo que previamente han absorbido los árboles para producir la madera (balance de CO2 neutro). En los sistemas domésticos, mediante la combustión de la biomasa, obtenemos energía calorífica que se utiliza para calefactar la vivienda y generar agua caliente sanitaria (ACS). De nuevo, en el mapa de ClickRenovables, nos dan información sobre el potencial de la biomasa según la zona donde vivamos.

Si queremos instalar un sistema de biomasa debemos tener en cuenta que habrá que reservar un espacio como silo, para el almacenaje del combustible de biomasa. Según el tamaño de la vivienda y otros parámetros, como el aislamiento, número de usuarios, etc. necesitaremos una caldera de mayor o menor potencia y un silo más o menos grande (también dependiendo del número de veces al año que queramos recargar el silo).

La instalación de una estufa de pellets es sencilla en una vivienda unifamiliar (en pisos no porque requiere de una salida de humos), pero si concebimos el sistema como una solución integral de calefacción y ACS deberemos recurrir a una caldera con una instalación más compleja, algo que será mucho más fácil de integrar en un proyecto de obra nueva.

Todos los sistemas citados anteriormente se pueden combinar entre ellos para cubrir el 100% de nuestras necesidades energéticas, pero un exceso de instalaciones puede encarecer los costes de construcción y requiere un estudio previo para estimar su amortización. Por norma general, la mejor estrategia para conseguir una vivienda de consumo energético casi nulo consiste en la correcta integración de arquitectura pasiva e instalaciones de energía renovable o de alta eficiencia energética. Para conseguirlo, tanto en reforma como en obra nueva, deberás solicitar al arquitecto que incorpore todas estas soluciones y sistemas desde la fase más temprana del proyecto. Desde Arrevol estaremos encantados de ayudarte a proyectar y construir tu vivienda de mínimo consumo energético.