10 razones por las que debes (o no) estudiar arquitectura

Has acabado el colegio o instituto, has hecho las pruebas de acceso a la universidad y ahora llega el momento de decidir qué carrera estudiarás, algo que la mayoría hacen pensando en el trabajo que quieren desempeñar en su futuro. Es muy poco habitual que alguien tenga clarísimo lo que quiere estudiar y no tenga ni siquiera una alternativa viable. Normalmente, la gente que tiene muy claro lo que quiere estudiar es porque sigue los pasos de sus padres o de algún otro familiar cercano, para todos los demás está es una elección muy complicada y toda información que te puedan dar sobre tu futura carrera será de gran ayuda. Con este post pretendemos exactamente eso, ayudarte a tomar la mejor decisión posible en relación a estudiar o no arquitectura.

EL MITO DEL DINERO

Hace unos años, había una cierta fama acerca de los arquitectos (igual que con los abogados y los médicos) sobre la posibilidad de ganar mucho dinero casi al instante de terminar la carrera. Es cierto que muchos arquitectos se ganan muy bien la vida, trabajando lo justo y necesario y con sueldos muy elevados, pero estos son una minoría. La mayoría de los arquitectos se ganan la vida como pueden y, en el caso de España, aunque la situación está mejorando mucho, 1 de cada 4 arquitectos no llega a los 1.000 € mensuales.

DIBUJAR YA NO ES NECESARIO

Es posible que hayas escuchado varias veces que para ser arquitecto necesitas saber dibujar muy bien. Esto era cierto en el siglo XX, donde para entrar en la universidad se realizaban exámenes específicos de dibujo. Los tiempos han cambiado y aunque saber dibujar a mano alzada sigue siendo muy útil en nuestra profesión, no es un requisito indispensable. A día de hoy, si sabes algo de AutoCAD o Photoshop antes de entrar a la universidad vas a tener una ventaja mucho mayor que quienes dominan el dibujo a mano.

TRABAJAR EN GRUPO ES ESENCIAL

La profesión del arquitecto, así como la carrera de arquitectura, requieren constantemente trabajo en equipo. En la profesión no vas a trabajar solo, lo más probable es que acabes en un estudio con otra docena de arquitectos y la colaboración va a ser clave para desarrollar un buen proyecto. En la carrera es lo mismo, asignatura tras asignatura te verás dentro de un grupo que deberá trabajar codo con codo para sacar adelante un trabajo. Si no se te da bien trabajar en equipo, eres una persona introvertida o no te sabes comunicar bien con otros, no te preocupes, después de 5 o 6 años de carrera y 40 grupos de trabajo acabaras por dominarlo.

HAY QUE ESPERAR LO INESPERADO

A todos nos gusta llevar una vida relajada, libre de estrés y sobresaltos, donde tengamos todo bajo control en todo momento pero, seamos sinceros, todo proyecto tiene sus más y sus menos y siempre tendremos alguna sorpresa que otra en el camino. Por suerte, la carrera te sabe preparar bastante bien para este tipo de situaciones. En más de una ocasión te verás inmerso en un proyecto al que habrás dedicado semanas o meses, un proyecto del que estás encantado y en el que todo parece perfecto, luego, una semana antes de la entrega, te darás cuenta de que el proyecto no es tan maravilloso como parecía y que lo vas a tener que cambiar entero, además el plotter se ha estropeado, AutoCAD no responde y ni siquiera has empezado a hacer la maqueta. Estás situaciones de estrés son las que te preparan para afrontar con confianza las dificultades que surjan en la profesión.

Como nota personal, he de admitir que la carrera me ayudó mucho a combatir las situaciones más estresantes y difíciles, no solo en el trabajo, sino también en lo personal.

UN TRABAJO CREATIVO

Si los arquitectos son o no artistas es un tema que muchos habrán debatido y seguirán debatiendo, pero independientemente de si lo somos o no, nadie puede negar que el trabajo del arquitecto tiene un alto porcentaje de creatividad. Como proponía Vitruvio en su tratado de arquitectura, la arquitectura requiere de tres principios:

  • Firmitas, la firmeza y estabilidad.
  • Utilitas, la utilidad y funcionalidad.
  • Venustas, la belleza.

La estructura del edificio le dará su rigidez y permitirá que se construya, el diseño y la distribución de los interiores le aportará su funcionalidad y lo hará útil, pero la creatividad es la que permite dar ese último punto de distinción, esa “belleza”. Este punto es el que diferencia al arquitecto del resto de técnicos de la edificación.

RESISTENCIA AL SUEÑO

Si hay algo por lo que tenga fama la carrera de arquitectura a lo largo y ancho del mundo es por las constantes noches de trabajo antes de las entregas, esas largas noches en las que pretendemos terminar en unas horas lo que debimos hacer durante semanas. Cuando ves encima de la mesa de un compañero tres tazas de café y una bebida energética ya sabes que hay alguna entrega cerca. Si no te ves con capacidad de pasar noches en vela trabajando delante del ordenador o montando alguna maqueta, entonces te recomiendo muy encarecidamente que organices muy bien tu tiempo desde el primer día de clase.

SALE CARO SER ESTUDIANTE

Aquí no vamos a hablar del precio de la propia universidad ya que puede variar radicalmente dependiendo de donde se estudie. Hay países donde entrar a la universidad es gratuito pero, aún con esas, estudiar arquitectura puede salir muy caro. A lo que nos queremos referir aquí es a los gastos materiales de la propia carrera. De partida necesitarás un ordenador portátil y no uno cualquiera ya que los programas de diseño, sobre todo los de 3D, necesitan ordenadores potentes para funcionar fluidamente. Con el portátil ya en tus manos prepárate para ver volar tu dinero cada vez que tengas que imprimir planos o necesites montar una maqueta. Es cierto que cada año se pide menos material físico, como los planos y maquetas, y se incentiva más la presentación de trabajos digitales y maquetas virtuales, pero eso solo quiere decir que lo que ahorres en imprimir lo gastaras en un mejor ordenador.

UN POCO DE TODO Y MUCHO DE NADA

Los arquitectos debemos saber defendernos en la obra frente a cualquier duda o imprevisto que pueda surgir, ya sea un ingeniero, un fontanero, un electricista o un carpintero el que te pregunte, siempre debes tener un conocimiento mínimo de cada materia. Esto es al mismo tiempo un punto fuerte y un punto débil de los arquitectos, puedes hablar con cualquier otro profesional en la obra y en el estudio, pero no llegamos a tener suficiente conocimiento en ciertos momentos, a no ser que realicemos una especialización. Todo esto se aplica en la universidad, donde cada año veremos una gran variedad de asignaturas, desde paisajismo a electrotecnia, pasando por arquitectura legal.

NO TODOS ACABAN SIENDO ARQUITECTOS

Mucha gente piensa que la carrera de arquitectura solo tiene una salida, obviamente, arquitecto, pero la realidad es muy distinta. La carrera de arquitectura te permite otros tipos de salidas relacionadas con el urbanismo y la construcción. Puedes especializarte en estructuras, instalaciones, diseño 3D, infografías, planeamiento urbanístico… Aunque la carrera está muy enfocada a que acabemos diseñando extraordinarios edificios y seamos el próximo premio Pritzker, la realidad es que la mayoría de arquitectos no se dedican al diseño de edificios y acaban optando por alguna otra rama de la construcción.

SOMOS UNO MÁS

Por último, me gustaría mencionar un punto que considero de gran relevancia en la personalidad de un arquitecto, la humildad. Si tu intención es estudiar arquitectura para acabar siendo un arquitecto famoso y construir el próximo rascacielos más grande del mundo, genial, eso se llama ambición, pero no dejes que se te suba a la cabeza. Un problema muy extendido entre los arquitectos es el aire de superioridad que tienen y que evidencian cada vez que hablas con ellos.

Si eliges estudiar esta maravillosa carrera que es arquitectura, nunca pierdas la pasión, busca aquello que mejor se te dé y, sobre todo, nunca pierdas la humildad.

Y si después de leer todo esto sigues queriendo estudiar arquitectura, no lo dudes y adelante con ello. ¡Ánimo!