La vivienda del futuro: prefabricada, modular y adaptable

La construcción prefabricada modular surgió a mediados del siglo XIX para facilitar viviendas baratas que llegaban por correo a lugares apartados e inhóspitos. La primera casa prefabricada de la que se tiene constancia es la Manning Portable Cottage, del año 1830. Diseñada por el carpintero londinense Henry Manning, sus componentes eran fácilmente empaquetables e iba destinada a emigrantes británicos en Australia. El propio comprador era el encargado de ensamblar la vivienda.

 Distintas opciones de la Manning Portable Cottage

Distintas opciones de la Manning Portable Cottage

En 1908, apareció la casa prefabricada de mayor éxito antes de las guerras mundiales. Comercializada por Sears, Roebuck and Co. se encargaba por catálogo, llegaba desmontada en piezas y el proceso de montaje era complejo, pero costaba dos terceras partes menos que una casa convencional de iguales características. Se vendieron 100.000 unidades.

La casa prefabricada de Sears, Roebuck and Co. fue la primera que tuvo éxito

Más adelante, con la I Guerra Mundial surgió la necesidad de naves metálicas de campaña económicas, resistentes, fáciles de transportar y ensamblar. Peter Norman Nissen fue el encargado de diseñarlas en 1916. Las "Nissen hut" eran naves semicilíndricas compuestas por una estructura metálica recubierta de acero corrugado. La sencillez del concepto y su fácil producción y ensamblaje extendieron su uso en instalaciones militares y durante la II Guerra Mundial. El resultado fue una estructura metálica que podía empaquetarse en un vagón de armamento y ser ensamblada por seis operarios en cuatro horas (el menor tiempo de ensamblaje registrado fue de 1 hora y 27 minutos).

Instalación en una base militar de Japón de una de las Nissen Hut

En esta época aparecieron también innovaciones en construcción prefabricada de la mano de dos conocidos arquitectos, el estadounidense Richard Buckminster Fuller y el francés Jean Prouvé. Ambos recibieron el encargo de sus respectivos gobiernos para crear pequeñas viviendas prefabricadas económicas, seguras, fáciles de transportar, ensamblar y desensamblar, destinadas a las familias desplazadas por los conflictos bélicos de la época.

 Jean Prouvé, Maison Démontable 8x8 

La sociedad del siglo XXI no tienen nada que ver con la del siglo pasado. Por suerte no son los conflictos bélicos los que nos impulsan a mejorar y desarrollar nuevas tecnologías, si no el desarrollo económico, las necesidades de un mundo cada vez más poblado y, últimamente, la conciencia de que debemos ser más eficientes y respetuosos con el planeta. Incluso el modelo de familia está cambiando, según las últimas encuestas del INE, el número de miembros de la unidad familiar en España ha pasado de los casi 4 en 1970 a 2,5 en 2015. Por otro lado, vivimos rodeados de nuevas tecnologías que están cambiando nuestras costumbres, nuestro modo de vivir, entretenernos, comunicarnos y trabajar, y que, en consecuencia, están cambiando los espacios que habitamos.

La Zip-up House de Richard Rogers, un prototipo de vivienda prefabricada, modular y adaptable

Con todo esto ocurriendo a un ritmo imparable, parece que la arquitectura ha encontrado una nueva excusa para desarrollar la “vivienda del futuro” o, quizá esté mejor dicho, la vivienda del día de hoy. Uno de los cambios que se demandan en la arquitectura es la flexibilidad, los espacios rígidos que nos obligaban a cambiar de vivienda o reformarla entera cuando ya no cubre nuestras necesidades, deben ser reemplazados por espacios adaptables y flexibles, espacios que cambien con el usuario a lo largo de las distintas etapas de su vida.

Y, como no, la construcción industrializada y la prefabricación, así como la integración de tecnologías, está presente y es necesaria en muchos de estos proyectos flexibles y adaptables.

Construir de esta manera, en una nave industrial especializada, aparte de reducir los riesgos presentes en toda obra típica a cielo abierto, permite introducir, de manera más sencilla, nuevas soluciones arquitectónicas y tecnologías domóticas en la vivienda. Por otro lado, la exactitud es milimétrica, los plazos se reducen, la calidad de ejecución es superior y el control de la ejecución de los trabajos por parte del arquitecto es también más sencillo.

En España y en el resto del mundo, el sector de las viviendas prefabricadas y modulares se encuentra en crecimiento. Encontramos diferentes enfoques para solucionar el problema de la flexibilidad, pero todos pasan por la construcción industrializada y los elementos prefabricados, y todos tienen muy presente el factor ecológico y ambiental.

Casa Stella de PKMN Architectures, un tabique móvil motorizado modifica todo el espacio

Algunas compañías como PKMN Architectures, apuestan por elementos de mobiliario que contienen equipamiento y que son móviles, manualmente o mediante motores. Así, permiten configurar un mismo espacio de diferentes maneras y hacer que su aprovechamiento sea superior.

Otras soluciones, como Bhome, pasan por las viviendas completamente prefabricadas con diferentes módulos que se pueden combinar, ampliar o complementar con otros.

En Smartliving, han desarrollado módulos de 6x3x1,2 metros que llegan totalmente terminados a la obra, incluso acabados y electrodomésticos, para allí simplemente ensamblarlos. Disponen de núcleos de instalaciones localizados que permiten, si el cliente lo desea, romper tabiques fácilmente para cambiar distribuciones o plantear una ampliación.

Fuera de España, otro representante de este sector es Toyota (sí, la misma que hace los coches). Toyota Housing Corporation es una de las mayores empresas de construcción de vivienda en Japón y tiene como objeto trasladar todo el know how de la industria de fabricación de automóviles a la construcción de viviendas industrializadas. Ya llevan muchos años en el mercado, sus viviendas son acordes a la cultura japonesa y llevan todos los avances tecnológicos incorporados. Dividen el edificio en pequeños módulos metálicos, fabricados en una cadena de montaje, a los que se van acoplando instalaciones y acabados, las soldaduras las realizan robots y el control de calidad es similar al que emplean en la fabricación de sus vehículos. Por supuesto, la vivienda resultante es resistente a los terremotos.

Lo que está claro es que la arquitectura prefabricada deberá responder a unas altas exigencias para ponerse por delante de la arquitectura tradicional. Introducir espacios flexibles y adaptables, diseños personalizados, así como todas las tecnologías que puede tener una vivienda puede ser el camino a seguir. El uso de materiales más ecológicos y el bajo consumo energético también serán un requisito indispensable en los próximos años. A día de hoy parece que los resultados de toda esta gama de sistemas prefabricados y adaptables están dando muy buen resultado y cada vez son más aceptados por la sociedad en general. Y, si los resultados son mejores que los obtenidos por sistemas tradicionales, ¿por qué no iba a triunfar la arquitectura prefabricada en la nueva sociedad?