Ventilación eficiente en tu vivienda

Ventilar una vivienda es tan indispensable como lo es respirar para el ser humano. De hecho, la ventilación de una vivienda está específicamente regulada en el Código Técnico de la Edificación (DB-HS-3), es decir, hay toda una serie de normas que regulan las necesidades de ventilación de los edificios. Una vivienda de 3 dormitorios, 2 baños, salón y cocina necesita una ventilación mínima aproximada de 80 l/s de extracción (baños y cocina) y 32 l/s de admisión (salón y dormitorios).

La calidad del aire interior puede llegar a afectarnos de diversas maneras. Una vivienda mal ventilada acumulará aire viciado y hará que seamos menos eficaces en las tareas que desempeñemos. El aire viciado tiene una saturación mayor en CO2 y por eso puede llegar a perjudicarnos y a hacer que nuestro entorno sea menos saludable. Con una buena ventilación en nuestra vivienda, mejoraremos el ambiente interior de la misma, mejoraremos la calidad del aire que respiramos y, en definitiva, mejoraremos nuestra calidad de vida. También es una forma de regular la humedad interior y evitar problemas de condensaciones.

Ventilar es algo muy sencillo pero ventilar de la manera adecuada es más complicado. Por ejemplo, en invierno tendemos a abrir las ventanas en cuanto notamos demasiado calor en el ambiente (normalmente debido a un sistema de calefacción mal regulado). Al abrir las ventanas renovaremos el aire y refrescaremos el ambiente pero también desperdiciaremos mucha energía. Debemos saber que abrir las ventanas durante 10 minutos es más que suficiente para ventilar una vivienda estándar.

Por otro lado, en las grandes ciudades, no está tan claro que abrir la ventana sea lo ideal ya que introducimos en nuestra vivienda una gran cantidad de partículas contaminantes (por desgracia el aire de las ciudades no es el más puro). Abrir las ventanas es la forma de ventilación más básica y directa pero la que tiene menor control.

En este post vamos a hablar de la ventilación más avanzada existente hasta el momento en la arquitectura, se trata de la ventilación forzada de doble flujo con recuperación de calor.

Esquema de funcionamiento de un sistema de ventilación forzada de doble flujo con recuperación de calor y aporte geotérmico.

Este tipo de ventilación consiste en una máquina que, por medio de ventiladores y a través de conductos, extrae el aire viciado de nuestras viviendas e introduce, también gracias a un ventilador y a través de otros conductos, aire limpio en nuestra vivienda. Básicamente en eso consiste la ventilación forzada de doble flujo. Pero se puede ir más allá.

Hoy en día existe la posibilidad de que estos sistemas, además, purifiquen el aire que entra en nuestra vivienda mediante filtros (que deberemos limpiar cada cierto tiempo) y que harán que el aire que entre a nuestra vivienda, aparte de que entre en la cantidad adecuada, también lo haga libre de partículas perjudiciales, polen (ideal para personas con alergias) y contaminación.

Los sistemas de ventilación avisan del momento en que es necesario cambiar los filtros.

Otra mejora más es la llamada recuperación de calor. Consiste en que el aire que la máquina extrae de la vivienda (para expulsarlo al exterior) y el aire que entra por la misma máquina al interior se "crucen" sin mezclarse gracias a toda una serie de diminutos conductos. Generalmente, el aire interior es más cálido que el exterior, de manera que, en ese punto en que los conductos se "cruzan", el aire frío que estamos introduciendo en la vivienda le "roba" temperatura al aire que estaba en el interior y que estamos expulsando. Este intercambio de temperatura ocurre a través de las finas paredes de los conductos sin que el aire que entra y sale se mezcle. Conseguimos que el aire que entra, aunque fuera haga frío, alcance una temperatura muy similar al aire que sale.

Esquema de funcionamiento del recuperador de calor (intercambiador). La flecha de arriba a la derecha simboliza el aire frío y renovado que introducimos en la vivienda. La flecha de arriba a la izquierda el aire viciado y caliente que expulsamos. Ambos flujos se cruzan y el aire caliente cede temperatura al aire frío, conseguimos así que el aire introducido en la vivienda tenga una temperatura de confort sin apenas aporte energético (flecha inferior izquierda).

Algunos sistemas de ventilación con recuperación de calor alcanzan rendimientos de más del 90%, con el consecuente ahorro energético en la climatización del interior de nuestra vivienda. Lo que conseguimos con esto es que la temperatura interior, aunque estemos constantemente introduciendo aire limpio, filtrado y renovado, apenas sufre variación gracias a la recuperación de calor. 

Interior de una maquina de ventilación forzada con filtros y recuperación de calor (pieza central).

El intercambio de calor no siempre es necesario, por ejemplo en las noches de verano queremos que entre el aire fresco en la vivienda. Por eso estos equipos incorporan un bypass que se activa automáticamente cuando detecta que la temperatura del aire exterior es adecuada y evita un sobrecalentamiento o sobre-enfriamiento del mismo.

En otras ocasiones, con temperaturas muy bajas, el recuperador de calor no es suficiente y puede ser necesario un pequeño aporte de calor. Mediante una pequeña resistencia (que se encenderá en contadas ocasiones) conseguiremos que el aire termine de alcanzar la temperatura deseada.

Instalación centralizada de sistema de ventilación forzada en vivienda.

No siempre es sencillo instalar estos sistemas, sobre todo si hablamos de rehabilitaciones o reformas. Suele hacer falta dedicar un espacio exclusivamente para centralizar toda la instalación y además requieren multitud de conductos que recorren toda la vivienda.

El sistema compacto de ventilación con recuperación de calor de Siber.

Sin embargo, la empresa española Siber ha desarrollado recientemente un sistema de ventilación con recuperación de calor descentralizado. Descentralizado quiere decir que se utiliza un aparato por estancia y que no necesita conductos.

Para instalarlo basta con hacer un agujero de diámetro 26 cm en la fachada (no siempre tan sencillo en viviendas en bloque y en ciudad) e introducir la máquina que tiene forma cilíndrica.

Se trata posiblemente de la forma más sencilla de introducir aire limpio y purificado en nuestra vivienda manteniendo unas condiciones de confort óptimas y una buena calidad del aire.

Recordemos que las buenas condiciones en el interior de una vivienda no solo afectan a nuestra sensación de bienestar general, también afectan favorablemente a nuestra salud (reducen el riesgo de enfermar) y mejoran nuestra productividad.