¿Cómo serán las primeras viviendas en otros planetas?

Generalmente, hablamos de casas para vivir en la Tierra pero, en los últimos años, tras varias misiones no tripuladas a Marte, el fin de la vida útil de la ISS (Estación Espacial Internacional) y el continuo avance de la tecnología, se plantean los primeros prototipos para establecer los futuros asentamientos humanos fuera de la Tierra.

Prototipo de base lunar, Foster and Partners

En este post analizaremos, con la información disponible a día de hoy, los avances en el diseño de las viviendas de estos colonos de otros planetas y satélites.

Prototipo LavaHive, de la ESA y LIQUIFER Systems Group

Al igual que en la Tierra, las primeras viviendas que se construirán en otros planetas estarán pensadas para sobrevivir, o al menos, para facilitar la supervivencia del ser humano. Para ello, lo primero es que sean viables constructivamente, y es que construir fuera del planeta Tierra no es tarea fácil. En el caso de Marte las temperaturas son extremas y su atmósfera no ofrece protección suficiente frente a la radiación solar.

Prototipo Ice House, de SEArch y Clouds AO

Lo ideal es conseguir aprovechar materiales del planeta/satélite de destino (algo similar a cuando usamos materiales de la zona o especies autóctonas en la Tierra). Pero mandar gente a construir sería una locura, por ello la impresión 3D se ha situado como uno de los sistemas candidatos para construir fuera de la Tierra. Parece más sencillo mandar unos robots programados para “imprimir” viviendas a partir de materiales de la zona que enviar humanos o hacerles vivir durante largos períodos en pequeñas cápsulas lanzadas desde la Tierra.

Este sistema de impresión 3D puede ser factible en una futura base lunar pero, dado que necesita de mucha maquinaria para llevarse a cabo, presenta sus inconvenientes si hablamos de distancias más grandes, como una hipotética base en Marte.

El problema es que cada tonelada de materia lanzada al espacio requiere mucho combustible y como mínimo varios cientos de miles de dólares, con lo que es importante aligerar peso. Esta es la principal razón por la que se plantea la construcción in situ, en el planeta a colonizar, a partir de unos sistemas lo más básicos y ligeros posibles.

Fruto de varios concursos llevados a cabo a nivel internacional, han surgido numerosas propuestas sobre cómo serían las primeras casas en Marte o en la Luna. Muchas de ellas recurrían a refugios semienterrados recubiertos por cúpulas formadas mediante impresión 3D con materiales de la zona. Pero, como ya hemos comentado, esto tiene un inconveniente, y es que la impresión 3D o la construcción mediante materiales pétreos o regolitos compactados necesita de maquinaria de grandes dimensiones y muy pesada. Esta maquinaría debería ser transportada desde la Tierra hasta el planeta de destino, algo muy costoso, siendo la Luna una posible excepción debido a su cercanía.

Hace unos años, la idea Ice House, fruto de la colaboración de los estudios de arquitectura SEArch+ y Clouds AO, resultó ganadora del concurso de la NASA “3D-Printed Habitat Challenge” enfocado al diseño de una base para la primera colonia humana en Marte. La propuesta consistía en una especie de iglú de hielo que se formaría a partir de un módulo hinchable y unos pequeños robots capaces de reaprovechar el agua del subsuelo de Marte para crear un caparazón protector de hielo impreso en 3D.

Ice Home es la versión mejorada en colaboración con la NASA de Ice House

Ya desde 2002, la NASA había estudiado la posibilidad de añadir módulos hinchables a la ISS o de cara a su utilización en futuras bases espaciales en la Luna o Marte. Así, el proyecto Ice-House ha sido mejorado en colaboración con la NASA, pasándose a llamar Ice Home. Este podría ser la versión definitiva de la primera vivienda humana en Marte o la Luna. Y es que, la construcción con hielo tiene varias ventajas:

  • En varias expediciones ya se ha constatado la existencia de hielo (en capas no muy profundas e incluso superficiales) tanto en la Luna como en Marte.
  • Protege de la radiación solar, de los rayos cósmicos y otros tipos de radiación espacial.
  • El agua contenida en la propia cubierta de la vivienda podría ser reutilizada como combustible en un viaje de vuelta a la Tierra.
  • El hielo es translúcido, lo que permitiría generar un hábitat con un nivel de bienestar superior para los astronautas. Estarían conectados a los ciclos de luz natural, algo que se ha demostrado ser muy importante desde el punto de vista psicológico.

Ice Home está formado principalmente por una semiesfera hinchable y rellena de hielo

De esta manera, el hielo, un material inesperado, se ha postulado en los últimos años como firme candidato para construir las primeras “casas” fuera de la Tierra.

Ice Home antes (izquierda) y después (derecha) de desplegarse

En el proyecto Ice Home, se prevé enviar una cápsula o núcleo rígido a Marte. De este núcleo se desplegarían una serie de membranas hinchables que ayudarían a generar un hábitat interior, adecuado para el ser humano, en forma de semiesfera. El núcleo sólido iría equipado con un sistema para extraer agua del subsuelo marciano (la cual, en determinadas zonas de Marte, se encuentra a escasos centímetros de la superficie).

Sección y estancias de Ice Home una vez formada por completo la vivienda

La capa más exterior se rellenaría con agua líquida, que después pasaría a estado sólido, en un proceso que se calcula tardaría unos 400 días terrestres. El grosor de esta capa  de hielo protector sería mayor en la parte alta de la semiesfera, donde la incidencia de la radiación solar y rayos cósmicos es mayor, y se minimizaría en los laterales, con una incidencia menor. Toda la vivienda sería como una burbuja translúcida.

Otra ventaja de este diseño es que, al tratarse de una estructura hinchable, generaría un interior con espacios diáfanos muy flexibles, lo que permitiría a los astronautas realizar con libertad y cierta amplitud de espacio diversas tareas en el interior de la vivienda (como tareas de mantenimiento de maquinaria, investigación, etc).

Como podemos observar en los planos del prototipo, el interior de la futura vivienda marciana o lunar está dividido en dos alturas. Dispone de varios dormitorios (en el nivel superior), dos salas de higiene (una en cada nivel), zonas de reunión para la tripulación, cantina, zona de mantenimiento, una pequeña cocina, enfermería, una biblioteca y un invernadero de cultivos hidropónicos, aparte de múltiples zonas de almacenaje.

Un detalle a tener en cuenta es la presencia de numerosas ventanas. Este es un factor común independiente del sistema constructivo (incluso la ISS está llena de ventanas). Que exista conexión visual con el exterior es un requisito importante para mantener el ánimo y la salud de los astronautas (aparte de que puede resultar muy útil en un planeta a explorar). También se observa como los espacios privados están optimizados, ocupando el mínimo espacio, frente a los espacios comunes que son más abiertos y flexibles fomentando la comunicación y las relaciones humanas.

Prototipo de nave espacial presentado por SpaceX para colonizar Marte o cualquier otro planeta de superficie sólida

Resulta interesante saber que, junto con la ligereza y facilidad de transporte, el bienestar de los habitantes y la ayuda por parte del diseño arquitectónico a mantenerlos saludables y protegerlos, sean los factores más importantes de las primeras viviendas fuera del planeta Tierra.