La arquitectura mínima

La casa VITRA de Renzo Piano.

Conseguir el mínimo habitáculo en el que poder vivir y desarrollar todas las actividades básicas y características del ser humano ha sido desde siempre una obsesión, una cuestión intrínseca a la arquitectura que, a lo largo de su historia, ha ido ofreciendo diferentes soluciones y puntos de vista.

Vitruvio lo llamó la “cabaña primitiva”, la expresión más sencilla y desnuda de arquitectura que debía seguir los principios de simplicidad, nobleza y utilidad. Para Rousseau era la forma estándar de la que partía la disciplina de concebir edificios. Por su parte, Da Vinci creía que el pensador necesitaba una techumbre desnuda y primigenia sobre sí para, de este modo, alcanzar su excelencia personal: "las pequeñas habitaciones y refugios disciplinan la mente, mientras las grandes la debilitan".

Por otro lado, repasando la etimología de la palabra “ecología”, referida por igual a ciencia y arquitectura, encontramos en su origen etimológico el “oikos”, el objeto más antropocéntrico de la Tierra, la casa humana. Aquella cabaña que pueda construirse con nuestras propias manos será el objeto más personal y antropocéntrico que podamos crear pero también nos hará conscientes, en el proceso, de la necesidad de respeto por la naturaleza.

A lo largo de la historia del ser humano se han construido o ideado duchas habitaciones o viviendas mínimas, todas ellas orientadas principalmente al principio de utilidad y con la necesidad de ser sencillas y prácticas. Las viviendas mínimas tradicionales buscaban principalmente la protección y el cobijo de sus ocupantes en un espacio ajustado y suficiente a las necesidades de los mismos.

Hoy en día estas necesidades han cambiado y las viviendas mínimas responden, además de a las condicionantes del entorno, a la necesidad de cubrir un mayor número de necesidades o actividades y al problema del espacio que ya nos encontramos en algunas ciudades, así como al creciente interés por el ahorro energético y la autosuficiencia.

Vivienda mínima por Peter Ebner y FutureLab.

A lo largo de una serie de posts analizaremos algunas muestras interesantes y reinterpretetaciones de la "cabaña primitiva" y, en esencia, diferentes propuestas para la vivienda mínima del ser humano de hoy en día.

Arquitectura mínima 1: PACO

El acceso a la vivienda mínima PACO.

Diseñada, ideada y construida en 2009 por Jo Nagasaka y Schemata Architects, esta vivienda de 3x3x3 metros (9m2 de superficie y 27m3 de volumen) cubre todas las necesidades de la sociedad actual para vivir.

A pesar de su reducido tamaño, dispone de cocina, baño completo, mesa para comer, zonas de almacenamiento, conexiones eléctricas (muy necesarias hoy en día) y "varias" zonas de descanso.

Interior de PACO con la cubierta cerrada y todos sus elementos/zonas plegados.

La cubierta se puede abrir mediante un sistema hidráulico y la vivienda se fabrica en varias versiones, más o menos equipadas, entre ellas una versión preparada para ser autosuficiente que dispone de placas solares, generador eólico, reciclado de agua y bio-sanitario.

Uno de los factores que aporta gran flexibilidad y versatilidad a esta vivienda es que cuenta con un doble fondo. Este se usa para ocultar el baño, y conseguir cierta intimidad durante su uso, también puede usarse como zona de almacenaje e incluso dispone de espacio suficiente para que una persona pueda descansar en su interior.

PACO cubre perfectamente todas las necesidades de la sociedad actual en un tamaño mínimo, si bien es cierto que no puede dar cabida a mucho más que una pareja de habitantes. Una de las pegas que le podemos sacar es que no sea transportable, al menos no de forma sencilla. También hay que decir que, aunque existe una versión autosuficiente, esta requiere de elementos exentos no integrados en la propia vivienda como un molino, depósito de agua, etc...