5 sistemas para mejorar el aislamiento térmico de tu vivienda

En la actualidad, la tendencia en los pisos y viviendas de España es el cambio de los sistemas de climatización centralizados, como la típica calefacción central, a los sistemas individualizados (caldera de calefacción en la vivienda de cada vecino), o si no, la adaptación de los sistemas centralizados para que cada vecino pague por lo que consume en climatización (ya sea calefacción o aire acondicionado). En cualquiera de los dos casos, cada uno pagará por lo que consume y muchos se darán cuenta de que, como ya hemos hablado en post anteriores, si nuestra vivienda está mal aislada o tiene unas ventanas demasiado anticuadas, pasaremos más frío o calor y, por tanto, consumiremos más energía en la climatización de nuestra vivienda.

Ahora que tenemos la oportunidad de pagar exclusivamente por aquella energía que consumamos ¿por qué no intentar consumir lo mínimo? Si estuviéramos pensando en construir una vivienda unifamiliar desde cero esto sería tarea sencilla, bastaría con poner en preaviso al arquitecto para que lo tenga en cuenta en el proyecto y así tengamos una vivienda nueva de alta eficiencia energética. Pero, cuando vivimos en pisos o viviendas de cierta antigüedad, el factor más determinante para consumir menos energía en climatización, ya sea frío o calor, es optar por mejorar el aislamiento térmico de nuestra casa y renovar las ventanas. Puesto que de las ventanas ya hemos hablado en post anteriores, en este post nos centraremos en diferentes métodos disponibles para mejorar el aislamiento térmico de nuestras viviendas.

Aislamiento térmico inyectado en cámaras

Inyección de aislamiento en cámara de fachada desde la hoja exterior.

Se trata del sistema más rápido y cómodo para incrementar el aislamiento térmico de nuestras viviendas. Consiste en la realización de una serie de perforaciones en la cara interior o exterior de la fachada de nuestra vivienda a través de las cuales se inyecta con una manguera especial el aislamiento térmico.

Este sistema, como ya hemos dicho, tiene la ventaja de ser cómodo y no necesitar apenas “obra”. Por otro lado, al inyectar el aislamiento, como estamos introduciéndolo a través de pequeñas perforaciones, no tenemos manera de comprobar que la colocación haya sido uniforme, es decir, que el aislamiento se haya repartido bien dentro de la cámara. En este sentido es muy recomendable usar fibra de celulosa frente a la más conocida espuma de poliuretano. La fibra de celulosa es más barata, más fácil de inyectar y mucho más ecológica ya que, en comparación con el poliuretano, requiere muy poca energía para su fabricación.

Inyección de aislamiento de fibra de celulosa.

Si usamos este método para aislar nuestra fachada, es recomendable realizar unas fotografías termográficas (fotografías que reflejan la temperatura de los objetos) tras la inyección del aislamiento, para comprobar que no han quedado zonas sin cubrir por aislante térmico y que no haya puentes térmicos. Si el aislante ha quedado bien colocado, el color de la termografía será uniforme en todo el paño de fachada.

Imagen termográfica.

Aislamiento térmico interior, trasdosados

Se trata de una solución ideal si vamos a realizar una reforma integral en nuestra vivienda. La colocación de aislamiento térmico mediante trasdosados se compone, habitualmente, de paneles aislantes (paneles de celulosa, corcho, lana de roca, etc.) adosados a la fachada, que después se recubre por una capa de pladur, paneles de madera o ladrillo para ocultarlos.

Aislamiento térmico en cámara de fachada.

A la hora de la ejecución tenemos, principalmente, dos opciones:

  1. Demoler la hoja interior de fachada y rehacerla, incorporando esta vez el aislamiento térmico. Esta opción es la más compleja y requiere la intervención de un técnico (arquitecto o aparejador) para controlar la correcta ejecución. La ventaja es que no perderemos centímetros de vivienda.
  2. Trasdosar toda la hoja interior de fachada de nuestra vivienda previa colocación del aislamiento térmico. Esta solución es menos compleja que la anterior y más económica, pero como inconveniente nos veremos obligados a sacrificar unos 7 cm de espacio a lo largo de toda la pared que necesitemos aislar.

Sistema de Aislamiento Térmico Exterior (SATE)

Sistema de Aislamiento Térmico Exterior (SATE).

En el caso de que vivamos en un edificio en el que el problema del aislamiento térmico es generalizado (y convenzamos a toda la comunidad) o en una vivienda unifamiliar, esta es una de las mejores opciones de aislamiento térmico que podemos incorporar. Este tipo de aislamiento se realiza por el exterior del edificio, afectando a su imagen estética, por lo que también debemos informarnos sobre si nuestro edificio tiene algún tipo de protección de fachada.

Se trata de la incorporación de paneles aislantes en toda la superficie exterior de fachada de nuestro edificio o vivienda. Estos paneles aislantes se recubren después con diferentes tipos de acabado, como puede ser un mortero monocapa o un aplacado de piedra.

Otro ejemplo de SATE.

La principal ventaja de este sistema de aislamiento es que su colocación no afecta al interior de nuestra vivienda y que, al “envolver” toda la capa exterior del edificio, elimina la gran mayoría de puentes térmicos, si no todos. Como inconveniente podemos decir que limita el diseño exterior de fachada de los edificios y requiere de la instalación de un andamio para su colocación.

Aislar techos y suelos (evitar puentes térmicos)

Aislamiento mediante paneles de fibra de celulosa bajo cubierta.

Si hemos decidido mejorar el aislamiento térmico de nuestra vivienda, lo mejor es que hablemos con un técnico y lo hagamos de la manera más completa posible. Aunque depende de cada vivienda y cada caso, suele ser muy recomendable aislar también los techos, mediante la incorporación de aislamiento térmico en el falso techo de nuestra vivienda o reforzando el aislamiento de la cubierta (en el caso de vivienda unifamiliar).

Aislamiento térmico mediante lana de roca en falso techo.

Si, como se da a menudo, hemos ampliado el salón, incorporando la terraza, o la cocina, incorporando un tendedero, debemos tener en cuenta que tanto el techo como el suelo de estas zonas pueden requerir aislamiento térmico ya que, en su origen, una terraza o un tendedero, al ser espacios abiertos al exterior, no llevan aislante térmico de ningún tipo. En estos casos lo mejor es, como decíamos antes, consultar con un arquitecto para ver cuál es la opción más recomendable. No sirve de nada tener toda la vivienda aislada si luego se nos va a ir la energía por un punto crítico, como una terraza o un tendedero que hemos incorporado al interior de la vivienda y no hemos aislado por completo.

Otras alternativas, trasdosados directos (OSB, corcho, etc.)

Trasdosado mediante corcho decorativo.

Una última alternativa de cara al aislamiento de nuestra vivienda son los trasdosados directos. Este tipo de trasdosado consiste en “pegar” directamente sobre la cara interior de nuestra vivienda un panel aislante que al mismo tiempo pueda servirnos como acabado o como base para el mismo (pintura, yeso, alicatado, etc.).

Para realizar este tipo de trasdosados lo mejor es acudir a materiales que son aislantes por naturaleza y que cuentan con cierta rigidez (de manera que no necesitan un recubrimiento protector adicional). Los más recomendables son los paneles de fibras de madera (paneles OSB) o los paneles de corcho.

Trasdosado mediante paneles OSB.

Estos materiales, aparte de ser aislantes naturales, pueden ser recubiertos con yeso y después pintados o incluso pueden dejarse a la vista, depende del gusto de cada uno. Es cierto que el aislamiento será probablemente menor que con los demás sistemas mencionados anteriormente (todo depende del espesor de corcho o madera que coloquemos), pero como ventaja se trata de la solución más sencilla y barata que podemos encontrar. Aun así, es muy probable que tengamos que contactar con un técnico para aplicar este tipo de solución ya que tampoco es la más habitual.

Aislar nuestra vivienda es una decisión inteligente y que se va a transformar en ahorro en consumo energético desde el momento en que la apliquemos, es decir, cuanto antes tomemos la decisión de hacerlo mejor porque más dinero ahorramos. Hay que tener en cuenta que si el edificio donde vivimos es anterior a 1980 es muy probable que no cuente con ningún tipo de aislamiento térmico. Sin duda se trata de una opción altamente recomendable si ya tenemos en mente una reforma y que amortizaremos en pocos años (sobre todo si el sistema de climatización es individual). Si decidimos dar el paso adelante, lo mejor es contactar con un técnico independiente (arquitecto o aparejador independientes de una constructora o empresa de aislamiento) que te pueda recomendar y asesorar sobre cuál es la mejor opción para tu caso particular antes de empezar cualquier tipo de obra o actuación.